Con la mejora de las comunicaciones, y el aumento de
los anchos de banda disponibles para mantener conexiones con altos niveles de
estabilidad y seguridad, han crecido el número de aplicaciones disponibles en
Internet y nos hemos acostumbrado a utilizar esas aplicaciones a través de
Internet cambiando la forma que antes teníamos de trabajar que nos exigía tener
que instalar las aplicaciones deseadas en servidores u ordenadores locales.
Estas aplicaciones disponibles en Internet han configurado una forma de
trabajar que se ha denominado “Cloud Computing” o “Nube”. La eficiencia y bajo
coste de la computación en la nube -programas y servicios distribuidos a través
de internet- está atrayendo a muchísimas empresas e instituciones. Además, los
nuevos navegadores de Internet están pensados para facilitar el acceso a las
aplicaciones en la nube.
Las ventajas de las aplicaciones en la nube están
influyendo enormemente en nuestra forma de usar los ordenadores: Cada vez
usamos más aplicaciones en la nube: Twitter, Facebook, Youtube, BPOS y
Office365 de Microsoft, Google, etc son usadas por millones de usuarios al día
con un alto nivel de satisfacción. Las principales ventajas de estas
aplicaciones en la nube está en la rapidez en la puesta en producción de
aplicaciones complejas, la facilidad de acceso desde cualquier lugar y en
cualquier momento, la flexibilidad que proporcionan a la hora de tener más o
menos usuarios pagando únicamente por el número de usuarios mensual o incluso
no pagando nada ya que algunas son gratuitas, la seguridad de disponer de sistemas
redundantes que garantizan la disponibilidad de las aplicaciones con un niveles
muy altos de SLA, etc. Sin embargo hay un aspecto que preocupa a personas,
empresas e instituciones que es precisamente la seguridad de los datos que
alojamos en la nube. No cabe duda que al igual que en las aplicaciones
tradicionales (locales) se debe garantizar la seguridad de la información de
modo que cada usuario sólo tenga acceso a la información que le corresponde en
función de su perfil de usuario y que a su vez tenga la garantía de que sus
datos no serán accesibles por otros usuarios. Como contrapartida, las aplicaciones
en la nube son más seguras ya que contamos con múltiples centros de proceso de
datos en los que se encuentran duplicadas las aplicaciones y los datos, lo que
nos garantiza unos altos niveles de calidad de servicio y de disponibilidad de
las aplicaciones. De hecho con el modelo Cloud, las empresas ya ni siquiera
necesitan tener servidores y el mantenimiento corre a cargo de los proveedores
y eso supone una reducción de los costes y un aumento de la eficacia muy
importantes.
En Aitana somos conscientes de la revolución que
supone la Nube en el tejido empresarial español y por eso hemos apostado por
ofrecer todas nuestras soluciones tanto en entorno tradicional on-premise (compra
de aplicaciones e instalación en servidores locales) como en entorno Cloud
(pago por uso de aplicaciones en la nube pública o en la nube privada). Como
muestra de ello hemos creado un portal web específico para las soluciones en la
nube, www.aitanaondemand.com en la que ponemos a disposición de
empresas e interesados toda la oferta de Aitana en esta nueva modalidad.
Como resumen podemos destacar que con el uso de
aplicaciones en la nube, las empresas podrán reducir sus gastos, ya que no
necesitan hardware ni software propios, ahorrarán tiempo dado que las tareas de
administración se reducen al mínimo, no tendrán que realizar inversiones por
adelantado y sus empleados podrán acceder a la información aunque no estén en
su escritorio, a través de la web o de un smart phone, y trabajar de manera
eficaz. Y todo ello con la garantía de que los servicios on line son una
garantía para la seguridad de sus datos. Esto se consigue por medio de sistemas
de almacenamiento de datos redundantes, características de seguridad de capa
múltiple incluyendo antivirus y filtros, así como protocolos seguros de
Internet.
Fernando Ruiz Cabañas
Director Aitana Este



